La cultura también debe ser sanada del COVID-19

0
140

Por: Melany Kors / @korsmelany

La ciudadanía se encierra, las economías se contraen y uno de los sectores que más se ha visto afectado resulta ser irónicamente el gran escape al aburrimiento y la confinación de la población mundial. Numerosos músicos ofrecen conciertos desde sus casas, las compañías de teatro y museos abren las puertas a espectadores virtuales, las casas se han convertido en pequeñas salas de cine, los videojuegos han resultado ser las niñeras perfectas para los niños, las librerías y editoriales abren las páginas de sus libros de forma gratuita… todo con un mismo fin, motivarnos a quedarnos en casa.

Sin embargo estos aportes más allá de reflejar una gran conciencia y ética social encierran también probablemente una de las mayores crisis económicas del sector cultural y creativo. Las salas de cine, los museos, salas de conciertos, teatros y en general cualquier centro cultural fueron los primeros en cerrar sus puertas, aun mucho antes de que gobiernos tomaran medidas más sofisticadas en relación a la prevención de la propagación del COVID-19.

Revisemos algunos números, en China por ejemplo, que fue el primer país en verse afectado, el 78% de las 2.136 compañías culturales registradas en Pekin cerraron sus puertas y el 72% aseguraron verse gravemente afectadas.

En España, el 64,7% de las empresas culturales son autónomas y no cuentan con trabajadores asalariados, lo que supone un aproximado de 72.899 compañías cuyos trabajadores tanto directos como indirectos están siendo afectados; mientras que en Colombia, se espera una pérdida estimada de 210.000 millones de pesos para las industrias de producción de eventos en menos de dos meses, según Forbes.Co.

Esto sólo por mencionar algunos casos específicos, cabe destacar que se estima que las industrias culturales y creativas representan la cuarta fuerza laboral del mundo al generar alrededor de 114 millones de empleados, de los cuales 16% están el Latinoamérica, lo que implica probablemente que gran porcentaje de estos trabajadores a nivel mundial esté en riesgo tanto económico y como social.

Las políticulas culturales como solución a la crisis

Muchas son las medidas que los gobiernos están ofreciendo actualmente para dar cara a la crisis cultural, el primer país en ser ejemplo de ello fue Alemania, cuya Ministra de Cultura Monika Grütters declaró que la cultura “no es un lujo decorativo” comprometiéndose a ofrecer fondos adicionales a la cultura además del presupuesto ya existente.

En España los entes gubernamentales ya están trabajando de la mano con la Federación de la Música de España, en un plan para la recuperación y reconfiguración de la industria de la música a partir de este año hasta el 2023, este plan consiste, entre otras cosas, en la creación de un fondo estatal para el apoyo de la industria musical, un plan de choque que subvencione con bonos culturales el consumo artístico de los jóvenes y que incentive también la inversión de la producción de la música española; un estudio sectorial de la música en el país, la aprobación de incentivos fiscales, el diseño de un nuevo marco fiscal que se ajuste mejor a las particularidades del sector y un plan para el impulso del talento humano con miras a la internacionalización del talento local.

Además de ello, este plan de trabajo hasta el 2023 implica también un proyecto específico de protección del capital humano y un plan estratégico de comunicación, promoción y marketing enfocado en el talento local y el desarrollo del turismo nacional e internacional basado en el desplazamiento a eventos musicales en distintas regiones.

Sin embargo estos no son los únicos países que actualmente están haciendo frente a la crisis cultural, Según la EFE de Madrid, Brucelas ha destinado $40.000 millones a inversiones económicas al sector cultural y creativo, mientras Francia ha destinado $23,8 millones para medidas de emergencia en el sector cultural, divididos en $10,8 millones para la música, $5,4 millones para los espectáculos en vivo, $5,4 millones para la edición y $2,1 para las artes plásticas, mientras que en el caso del cine y teatro recibirán de forma anticipada las subvenciones además de la exoneración del impuesto sobre las entradas que debían abonar en el pasado mes de marzo.

El gobierno de Italia por su parte, ha creado el Fondo para Emergencias de los Espectáculos Audiovisuales, que cuenta con $140 millones para todo el 2020, además de la suspensión del pago de impuestos y retenciones tanto para el sector cultural como el gastronómico. Asimismo, el Ministro de Cultura de Gran Bretaña, Rushi Sunak, anunció también que dotarán con $390.000 millones en préstamos a empresas, y la Asociación de Museos ha pedido al gobierno que el presupuesto del Festival de Gran Bretaña a celebrarse en el 2022, sea destinado al rescate de museos en riesgo, de ser aceptada esta propuesta, los museos contarían con $141 millones para hacer frente a la crisis actual.

En Latinoamérica, sin duda Colombia ha sido el mejor ejemplo de políticas culturales de emergencia, ya que el gobierno ha habilitado más de $120.000 millones, según el Consejo Nacional de la Economía Naranja, los cuales han sido divididos en más de $80.000 millones a la seguridad social de 3.000 artistas y gestores culturales a través de los BEPS (beneficios económicos periódicos) y más de $40.000 millones a las actividades de creación de espectáculos de artes escénicas ya sea presencial o virtual. Asimismo se ampliaron los plazos para la contribución parafiscal de espectáculos escénicos y de desarrollo cinematográfico hasta el 31 de octubre de este año.

Cabe destacar también que un beneficio notorio de toda esta crisis ha sido el auge de opciones digitales como por ejemplo el consumo de música, teatro y cine en línea así como el turismo inteligente. Gao Zheng, Director del Departamento de Desarrollo Industrial del Ministerio de Cultura y Turismo de China, comenta que el país está trabajando actualmente en múltiples ofertas para digitalizar la industria cultural, basadas en inteligencia artificial y tecnologías 5G, además de esto las autoridades financieras de Pekin ampliaron en marzo las ofertas de créditos para el sector cultura y turismo.

No cabe duda que el sector cultural está afrontando grandes retos hoy en día, retos que debemos comenzar a comprender desde su forma más amplia, ya que esto no sólo afecta a los más de 114 millones de trabajadores culturales del mundo sino que además significa pérdidas económicas para los países relativas a lo que estos sectores generan, lo que es aproximado a $4.290 millones a nivel mundial. Estos datos nos ayudan a comprender el impacto económico del sector cultural y creativo más allá del invaluable impacto de bienestar social y sentido de pertenencia basado en el desarrollo de las identidades culturales. Es hora de dejar de ver a la cultura como una fuente generadora de gastos y comenzar a comprenderla como una herramienta de fortalecimiento social y económico, más aun en países en vías de desarrollo donde las nuevas formas de generar riqueza en el mundo los están obligando a apostar a lo más básico y a la vez más prometedor que poseen, su cultura.

Ya para cerrar quiero compartir la reflexión de Cibran Sierra Vazquez (2) quien comenta: “Nuestra identidad se alimenta de las artes. No podemos existir sin ellas, porque de ellas emana nuestra condición humana. Abandonar a su suerte a quienes hacen posible que soñemos, que nos emocionemos y que la imaginación nos haga tolerable la enfermedad, el dolor y nos proporciona las herramientas críticas para luchar por un mundo mejor, es un crimen contra la esencia de nuestra humanidad”.